
www.alertapalonegro.blogspot.com
En la política hay verdaderos políticos,hay pobres políticos,ingenuos,tontos,mediocres pero también hay políticos de albañal.
que manía tan arrecha desiertos políticos de embarrarse de mierda.. un ejemplo de ello es Ismael garcia o conocido en los bajos fondos por Ismael manía ¿no se si es una estrategia del fulano para que lo tengan en cuenta? pero si es así coño yo prefiero que me ignoren..
lean este articulo tomado de ensartados .com y escrito por el camarada Salvador Ramírez Campos
mpulsado por la reincidencia del necrodiputado Ismael Gritón García y sus secuaces Meolina y Putiérrez, en el peligroso empeño de traicionar a la patria y aniquilar los valores tradicionales que la conforman, decidí hojear el libro OPERACIÓN CÓNDOR, PACTO CRIMINAL de Stella Calloni; y revivieron en mí algunas experiencias de lector consecuente; recordé, por ejemplo, que Dante Alighieri, en su Divina Comedia, sometía a los traidores al tormento del Noveno Circulo infernal. Que los traidores, en algunos espacios militares, no eran fusilados, sino ahorcados. El Gritón es un bípedo de cuello largo, obviamente propicio. Recordé también que el 30 de junio de 1812, acelerando la pérdida de la Primera República, el subteniente venezolano Francisco Fernández Vinoni, alineado en las filas patrióticas, entregó el Castillo de Puerto Cabello a los realistas. De ese hecho afirmó Bolívar: “Vinoni se dejó seducir por los presos y les vendió la fortaleza.” En 1819 El Libertador, al concluir la batalla de Boyacá, ordenó el ahorcamiento del oficial realista Fernández Vinoni quien, al igual que el Gritón, debió tener largo cuello. En el prólogo al mencionado libro de Calloni, Adolfo Pérez Esquivel, un noble nobel de la paz, escribió: “Esas doctrinas –se refiere al anticomunismo rabioso, hoy reemplazado por un antiterrorismo de igual infección- costaron un precio muy alto a la humanidad y la impunidad hace posible que en estos tiempos las garras del Cóndor vuelvan a rozarnos”. No creemos que los traidores como el Gritón sean cubiertos por peplos de impunidad. Si tememos que las garras homicidas del cóndor intenten surcar nuestros aires.
La felonía, traición o deslealtad como asqueroso antivalor no es creación de Ismael Gritón García. No. El, simplemente, la practica. Es decir, hace uso lucrativo de un instrumento carroñero; en este caso, tal uso, financiado por el águila imperial gringa, va dirigido contra la integridad de Venezuela. Configura, en conformidad con nuestra legislación penal, el delito de traición a la patria. Hacia allí debe orientar su investigación el Ministerio Público; de no hacerlo, se estaría configurando la complicidad por omisión.
Históricamente, varios nombres se asocian a tan asquerosa inconducta. Desde Adán y Eva, quienes violaron una peluda prohibición frutal; el banquero Judas Iscariote, el general mejicano Antonio López de Santa Anna, hasta Bruto e Iturbide. Y, entre nosotros, el marqués de Casa León, biografiado por Mario Briceño Iragorry; Rafael Diego Mérida, conocido como el “Tuerto”, quien llevó la traición y la maledicencia a tales grados de ebullición maligna, que le hicieron exclamar a María Antonia Bolívar, hermana de El Libertador: “…le haré sacar el otro ojo a palos”. Mérida pertenecía a la estirpe de los Rafael Poleo y Nelson Bocaranda; de las réplicas primero-republicanas de éstos decía María Antonia: “Más mal experimentamos de los malos criollos que de los españoles; son enemigos internos con máscaras de patriotas.” Sólo que el Chulo Rafael y el dudoso Nelson delinquen sin caretas. Viva está la imagen del cura nativo Coronil quien aconsejaba a los realistas: “…de siete años para arriba no dejen vivo a nadie.” Hoy Baltazar Porras es su mandatario. Hay otros traidores: José Antonio Páez; Juan Vicente Gómez, Marcos Evangelista Pérez Jiménez; la recua de políticos mercenarios que mataron y enterraron el “espíritu del 23 de enero”; quienes cínicamente escenifican bruscos cambios de militancia política a través del tiñoso malabarismo del “salto de talanquera”, actividad en la que también es ducho el Gritón; los industriosos mediáticos que exaltan las “bondades” imperiales en detrimento de nuestros valores, personajes y tradiciones.
El paredón de la historia espera, sin posibilidad de clemencia, a los tres mosqueteros de la traición: el Gritón, Meolina y Putiérrez.
Salvador Ramírez Campos
No hay comentarios:
Publicar un comentario
*HAZ UN COMENTARIO SOBRE ESTE ARTICULO*